El Río Amarillo, con sus más de 5400 km, es el sexto río más largo del planeta y discurre íntegramente por territorio chino. Este invierno hay tramos que se han congelado, bloqueando el paso del agua, con el consiguiente riesgo de inundación.

Esto sería un problema em muchos países pero no en China donde están acostumbrados a intervenir cuando el clima no se comporta como debe. Recordad que también liberaron yoduro de plata en las nubes para producir lluvia y tener buen tiempo en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Y un río congelado no iba a ser menos. Ya me imagino la situación en el despacho de algún jefazo del partido comunista (como dirían en una televisión estadounidense: “ficción dramatizada”).

– “Señor, el Río Amarillo se ha congelado”
– “Muy bien. ¿Y qué?”
– “Podría producir inundaciones si llueve o se deshiela. Y las presas hidroeléctricas funciones peor con hielo”
– “Ah, claro. Pues bombardeadlo y listo”
– “¿Bombardearlo señor?”
– “Sí. Agarra varios cazas y destrozad esos malditos peñascos de hielo”

Y dicho y hecho, tres cazas lanzaron 24 bombas sobre el río para romper el hielo y hacer fluir el agua de nuevo. Total, en un país con ciudades sumidas en la polución, ¿qué significan unas cuantas bombas en el lecho del río?

En el vídeo de arriba podéis ver la maniobra.

Vía: Antena 3


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